Después de tanto tiempo ya, vuelvo a tomar mi pluma en esta mano todavía indecisa y empiezo a buscar en los recuerdos...Hojeo páginas de antiguos escritos sin ganas de detenerme en ninguno de ellos... Han pasado demasiadas cosas y son palabras que ya pertenecen a otra persona, a alguien desconocido, incluso para mí misma... Sueños vividos sólo en la memoria, historias medio escondidas en las sombras sin ganas de salir por completo porque saben el daño que causarían... Cuentos no acabados, que ahora no significan nada para mí, y no quiero recordar que echos los originaron... Porque cada cuento, cada relato siempre está basado en algo, aunque la presencia de ese algo sea casi imperceptible, invisible para los demás, que sólo tiene algún sentido para mí... Y no hay ganas de revolver en la basura...
Y sin querer mis dedos tropiezan con una hoja suelta, medio arrugada y doblada... La letra de una canción ya olvidada, de alguien que ya no escucho tan a menudo... Pero esa letra recuerda a algo... y no precisamente a lo que dice... no... las arrugas de aquella hoja... tan familiares... aquellas manchas... aquellas letras corridas... Y por inercia mis manos le dan la vuelta... y de pronto todo me arrolla, derrepente el olor me embarga, las dobladuras me queman, las manchas de aquellas lágrimas de antaño abren un vacío en mi inerior...
Una carta jamás entregada... Una carta que jamás fue escrita con intención de ser entregada... Quizás por eso está tan llena de estúpidas palabras... de desesperadas palabras... Y mis ojos empiezan a leer, sin yo poderlos detener, y mis manos empiezan a temblar mientras en mi mente se empiezan a enfocar imágenes de aquella vez...
"Vuelvo a tu vida sin decir palabra... No quiero revivir todo lo pasado, pero a pesar de mí misma aquí estoy... Sabes que nunca quise irme, me obligaron y en aquel momento, movida por la impotencia de saber que nunca me querrías me dejé llevar por su voluntad... Cuatro años y todo parece ir igual, pero... ¿por qué engañarnos? Los dos sabemos que ya nada es como antes.
Tú... pasaste de ser el chico duro, el popular, el que todo siempre lo hacía perfecto, el que ocultaba aquella lágrima escondido en el vestuario.... A esto... Todo informal, comido por el tabaco y el alcohol... Con esa mirada de piedra tras la cual intentas esconder toda la espera, toda la desesperación...
Y yo... Pasé de ser la niña buena y obediente a esto que soy ahora... Una adolescente rebelde, cansada ya de ver la misma porquería todos los días, que ya no tiene miedo de decir las cosas a la cara, cosas que sé que duelen pero lo prefiero... y tú pudiste comprobarlo...
Nada más llegar vi que habías cambiado mucho, y no perdista la ocasión de demostrarmelo... todavía no conocía las cosas que se encondían tras aquellos cuatro años... Me hice ilusiones, ¿por qué mentir? No sabes cuánto deseé que las cosas fueran así desde el principio... pero no pudo ser lo sé... Además éramos unos críos... Y ahora... cuando por fin parecía que había nacido algo tuvieron que aparecer ellos... Siempre ellos, supe que te habían hecho la vida imposible y que estabas cansado de luchar, pero... tendrías que haber tenido más valor... Yo estaba a tu lado...
Pero como siempre y para no variar elegiste lo más fácil... No sabes cuánto lo siento pero así no puedo seguir... Sabes que para dar tengo que recibir, y contigo sé que jamás hubiera recibido nada...
Y yo... Para ahorrarnos lágrimas, suplicios, y arrepentimientos... Me marcho... Sabes de sobra que ya construí otra vida... Con mucho esfuerzo, y ya que sé que esta no la puedo conservar prefiero derrumbarla desde los cimientos y seguir allí... Te diría que allí estaré para cuando cobres fuerzas pero... No. No voy a estar allí. Lo siento, ya me cansé... Espero que me entiendas, y si no... sabes que lo haré igual.
Sólo eso y que sepas que deseo sinceramente que cobres fuerzas, que luches de ahora en adelante contra ellos, no hace falta que yo esté a tu lado, sé que puedes afrontarlo solo. Busca algún motivo por el que seguir, y sabes que así seré feliz por tí. Y lo único que me queda por decir es sólo: "Adiós". Ya no hay ningún "Hasta pronto" ahora es sólo, y simplemente: "Adiós!"."
Y me quedó absorta mirando aquella extraña letra... temblorosa y dejada... Aquel papel arrugado por la frustración... Y las lágrimas se desbordarían por mis ojos, pero no pueden, ya se derramaron demasiadas... el depósito ya está vacío. Lo único que puedo hacer en este momento es sonreír, cerrar los ojos y llevar lentamente la hoja hacia la llama de la vela que tiembla produciendo extrañas sombras a mi alrededor. Contemplo cómo el fuego consume el papel, como las palabras son deformadas por su poder abrasador...
Y por fín una sensación de calma se apodera de mí. Un sentimiento de liberación me desborda y hace que la sonrisa se dibuje, por fin, sin ninguna dificultad en mi rosto, sólo por inercia... Y me siento feliz...

