
Hace frío, y en el aire habita esa niebla espesa que te impide respirar. Buscas en el cielo amenazador a tormanta un resquicio de luz, con los ojos cerrados una mano amiga que te enseñe cuál es el camino que sigue a continuación, que es lo que sigue en la historia. Si se desatará la tormenta como tú temes o si quizás por algún sitio aparecerá un rayo de sol acariciando tu rostro, dándote la fuerza que necesitas para soltar todo eso que se revuelve dentro de tí.
Hace ya que te diste cuenta de que tomaste un callejón sin salida, ese amor que te hacía brillar es tan falso y tan inventado como los sapos que se convierten en principes. Sabes que tienes que bajar de esa nube que empieza a difuminarse con el paso de las horas, y lágrimas de impotencia bañan tus ojos, te quieres quedar a disfrutar un poco más de tu libertad, pero la vida llama a la puerta. Es hora de bajar a la tierra, abandonar los sueños y empezar a caminar de nuevo.
Hace ya que te diste cuenta de que tomaste un callejón sin salida, ese amor que te hacía brillar es tan falso y tan inventado como los sapos que se convierten en principes. Sabes que tienes que bajar de esa nube que empieza a difuminarse con el paso de las horas, y lágrimas de impotencia bañan tus ojos, te quieres quedar a disfrutar un poco más de tu libertad, pero la vida llama a la puerta. Es hora de bajar a la tierra, abandonar los sueños y empezar a caminar de nuevo.