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11.9.12

Superviviencias,

   Aun no tengo una opinión clara sobre él, pero sé que no me cae del todo bien. No me gusta su manera de actuar, su modo de vivir, de pensar, todo él me desagrada en cierto modo. Desde el primer momento, supe que no era mi tipo, aún así me descubrí avanzando y sorprendentemente, aprendiendo.
   Lo que me gusta de él es que sabe ser sincero consigo mismo. El claro ejemplo de alguien que se limita a sobrevivir e indudablemente, sabe cómo hacerlo.

29.4.12

[Él, que sin saberlo, me sigue salvando de mis naufragios.]

..su sonrisa irradia su rostro mientras me cuenta ilusionado todas las historias que ha vivido estos años atrás. Me sorprendo a mí misma intentando encontrar en sus ojos al niño con el que tantas cosas compartí, y a pesar de comprobar que no cumple con mis perspectivas, no me siento decepcionada. Incluso me agrada su cambio, es algo a lo que fácilmente podría acostumbrarme, con él las cosas eran siempre tan simples..
..y cuando voy a darme cuenta escucho nuestras carcajadas al unísono y compruebo complacida que siguen estando en plena armonía. Al preguntarme qué tal me ha ido, esbozo una sonrisa, cansada, y sólo consigo decir que le he echado de menos. Cómo no, lo entiende todo, me abraza y por ahora, con eso nos basta. En el fondo, juntos, seguimos siendo los mismos de siempre.

14.1.12

Juego de dos.


La observó  tras el escritorio, sumergida en toda esa montaña de papeles, metida en a saber qué historia. El pelo lacio le caía por la frante, tapándole la mitad del rostro, las gafas se le escurrían de vez en cuando por la nariz, ella se las ajustaba con gesto impaciente y seguía con su trabajo.
Él terminó de llenar las dos copas de vino y se acercó despacio al escritorio, le tendió una y esperó a que reaccionara. Marina levantó la vista de la mesa y le dedicó una rápida sonrisa, dio un sorbo a la copa que él le ofrecía, lo saboreó y volvió a sumergirse en el trabajo. Él se sentó en uno de los sillones frente a ella y se limitó a observarla. Tras unos minutos de silencio ella levantó la vista y lo miró directamente a los ojos.
-¿Qué pasa Arturo?
Él levantó una ceja, divertido.
-¿No puedo contemplar a mis anchas a mi mujer? - se levantó y se acercó a ella, rodeando el escritorio. Acercó su rostro al de ella y le dedicó una mirada depredadora por unos segundos, luego tomó su boca entre sus labios, con furia, con rencor. Marina no respondió al beso, apartó la cara asqueada y lo miró con desprecio, conocía demasiado bien aquella actitud.
- ¿A qué juegas? - le espetó.
El frunció una sonrisa amarga y se incorporó, acarició su mejilla hasta llegar al lóbulo de su oreja, sopesó entre sus dedos aquel pendiente diminuto y delicado. Pensó que aquel jovenzuelo que había hecho que su mujer volviera a sonreír tenía un gusto exquisito, no pudo culparles. Chasqueó la lengua y volvió a esconderse tras su máscara de cinismo. La miró con una sonrisa desdeñosa en los labios.
-A perderte - dio un sorbo largo a su vino mientras mantenía la mirada confusa de ella, tras lo que se dio la vuelta y salió con paso decidido de la habitación.


29.12.11

El cuentacuentos.

A veces los observo, y a pesar de todo no puedo evitar sonreír.. Me alegra no haberla molestado en aquella ocasión en la que todas las circunstancias me apremiaban a que lo hiciera.. Quizás siempre supe que no sería justo volver a pronunciar tu nombre ante ella, no tuve el valor suficiente de anunciarle tu vuelta e intenté aplazar la noticia el tiempo que hiciera falta. No era yo quien debía portar la noticia, no debría ser yo la que la hiciera romperse una vez más..
Hay veces que evito su mirada a propósito, siempre he tenido la convicción de que podía leerme la mente, y no quería poner a prueba su fragilidad, aunque en el fondo, todos sabemos, que tiene esa enorme facilidad de volver a recomponerse, a su manera, con sus cicatrices, pero siempre vuelve, con su sonrisa eterna, y con su particular fulgor verde, siempre más intenso, en los ojos.
A veces lo pienso, y sigo creyendo que todo fueron imaginaciones mías, que los sueños me jugaron malas pasadas, y por más que me empeñe, al fin, me vuelvo a encontrar con las pruebas físicas, irrefutables, de tu paso por aquí. He desistido a encontrar una razón lógica a todo lo sucedido, sé que ella puede tener una respuesta, pero sería innecesario molestarla, una vez más, por lo de siempre. Esta vez, por más que me pese, han sido los demás los que han resultado tener razón, por una vez en mucho tiempo no tuve corazonadas, y mi instinto andaba centrado en otros temas, por lo que, ciega de mí, me dejé arrastrar por la corriente.
Recuerdo el día, que tras tu marcha la encontré.. perdida e inundada, y supe que nada volvería a ser igual.. Por lo que perdóname, si no me di prisa en volver a hablarle de ti, destaparle la herida, ver cuánto veneno quedaba por manar.. No se lo merecía, desde luego. Al menos, probé tu paciencia, probé tu afecto hacia ella, y así, por suerte, el portazo me lo llevé yo.
Quizás algún día, si lo considero oportuno, le cuente parte de la historia, aunque ella ya la esté intuyendo. Hay veces que me mira, con una sonrisa cómplice en los labios, me guiña un ojo, toda ella juguetona, y se limita a apretarle la mano.. Él, cómo no, se contagia de su inocencia y sigue recreándole sus batallitas. Historias, inventadas o no, que asoman traviesas a sus ojos cansados, rodeados de arrugas, pero brillantes por la simple presencia de ella.. la niña que se volvió mujer, sentada sobre las rodillas de un magnífico cuentacuentos. Ella, de la que tantas veces os hablé, sigue siendo pura magia, y por su mirada, no tiene intención de perderla.

26.12.11

Huele a invierno, al fin..

En cuanto pisó la calle lo sintió.. Ese olor, que hacía mucho había olvidado, se le coló en los pulmones, provocando esa sensación que antes le había sido tan familiar. Y sonrió al reconocerlo, se sintió reconfortada por ese frío invernal, envuelta por fin en aquel aire espeso del que antaño estuvo enamorada.  
Se ajustó el cuello del abrigo y apresuró el paso, sin mirar atrás, sin darse tiempo a arrepentirse. El tráfico nocturno era escaso, aún así, todo parecía ir a su favor. El verde de los semáforos le sonreía a su paso, instándola a seguir la marcha. Se tocó el bolsillo para asegurarse de que seguía allí, el billete de no retorno y el traqueteo de las ruedas de la maleta la reconfortaron.
Pensó una vez más en todo lo que dejaba atrás, una vida acomodada, sin altercados.. Aburrida, como le soltó su hermana. Aquella pequeña diablilla sabía meter el dedo en la llaga, y Clara, al fin, supo interpretar las señales y se dispuso a hacer todo aquello con lo que soñó en su juventud. Procedía, por fin, a enseñarle los dientes al mundo, a desgarrarse toda aquella piel putrefacta que le colgaba, como el tiempo perdido que arrastraba tras de sí.

14.11.11

Estaciones de tren..

Cada vez oscurece antes y las sombras de la ciudad se vuelven contra mí. Me siento de pronto extraña en este sitio que comenzaba a ser un poco mío. Y sorprenderme de pronto pensando en viajar, en llenar la maleta con lo justo y perderme en estaciones de tren, en recorrer mundos inimaginables, en reencontrarme conmigo misma en algún lugar del camino..
El frío me cala los huesos, y todo aquello que comenzaba a derretirse dentro de mí, vuelve a su estado inicial, quizás un poco más deforme y malogrado. Le doy mil vueltas y llego a la conclusión de que soy incapaz de dejar de echarte de menos. Pero este frío que me envuelve, veo, con pesar, no va contigo, que eres de los que necesitan ser curado, y no al revés. Que hemos llegado a destiempo, que Noviembre no nos quiere acoger entre sus brazos y que sigo siendo la de siempre, que se niega a hacerse pequeña para crecer.
Y entonces, se me ocurre.. Ay.. si hubieras conocido a Julia, ella tan cálida, tan mágica, con esas ganas locas de arriesgarlo siempre todo, no como yo, eterna cobarde. Y sí, Julia te hubiera gustado, demasiado, te hubiera faltado el aliento con sólo verla aparecer, con su melena de fuego, su sonrisa de oreja a oreja y su espalda llena de lunares. Ella sabría contarte mil historias, y no dejaría de abrazarte jamás, como tu siempre pides.
Creo que habría que ir pesando en rescatarla, ya que ella también se extravió en algún momento. A ella, al contrario que a mi, no le dio miedo subirse al primer tren que paró en la estación. Quizás esté en algún sitio cerca del mar construyendo barcos gigantes de papel, pensando el volver a navegar, en quitarte a ti el miedo de los huesos y llevarte con ella. Te sorprendería las cosas que puede saber de ti, desde luego.
Habría que ir rescatándola sí, aunque en realidad sea la que menos lo necesita, pero así quizás nos contagie un poco su valentía y sus ganas locas de amar. Además, se le daba de lujo calentarme el alma (;

5.10.11

Ausencia.


 La luz de la televisión se proyectaba por todo el cuarto, creando formas grotescas a su alrededor. Él miraba con desinterés un programa absurdo, de los que echan de madrugada. Parecía no ser consciente de lo que allí sucedía, pero no se sentía con fuerzas de apagarla, sabía que no podría conciliar el sueño hasta avanzada la noche.
 Sorbió un largo trago de su té ya templado y cerró los ojos por unos instantes. Ella odiaba las infusiones. A él en realidad hacia mucho que no le agradaban, pero se las seguía tomando, quizás sólo para hacerla rabiar. 
Miró el cuarto medio en penumbra y se le encogió el estómago. Hacía ya meses que el silencio le mataba, aquel reducido espacio le ahogaba, le quedaba enorme sin ella. La había convencido de que era una revoltosa, de que invadía su espacio y que solo respiraría mucho más tranquilo. Era mentira, en parte fue consciente de ello cuando ella decidió darle ese placer. 
 Tras la abrupta separación siguieron viéndose, cual amantes furtivos, haciéndose rabiar mutuamente. No podían permanecer juntos mucho tiempo sin recurrir a las discusiones de siempre, por lo que los encuentros se fueron sucediendo cada vez menos y fueron más violentos. Con la llegada de septiembre ella hizo las maletas y emprendió viaje.  Una distancia de cientos de kilómetros terminó por no solucionar nada.
 Él vive absorto en un mundo hecho de su ausencia, y ella, en algún lugar vive sabiendo que hace falta entre sus brazos, invadiendo su espacio.

22.9.11

Viajes a la luna..



Patear miles de mundos, universos inmensos.. recorrer caminos deshabitados, distancias impensables.. y llegar con el corazón en un puño y las emociones a flor de piel.. 
Es el simple hecho de necesitar alejarse de todo y a la vez sumergirse en un mundo lejano, guardado en la memoria, cubierto de polvo. Una historia antigua, mágica, incomprensible y abandonada.
Descubrir que la memoria juega malas pasadas, que el peso y el paso de los años ha hecho de las suyas y encontrarme de pronto impotente ante algo que consideraba tan real y perfecto, tan mio y tan nuestro, y ver que tan sólo quedan las ruinas, las ausencias y el olvido.. que la imaginación ya no sirve de mucho y que hemos dejado de ser hace demasiado tiempo lo que un día pudimos haber sido, ya no lo recuerdo.
Y constatar que las raíces han sido arrancadas de cuajo, que ya nada es realmente nuestro, que la pérdida pesa más de lo debido. No pertenecer a ningún lugar en concreto, y darlo por hecho como algo natural, como una historia más, simple y común.
¿Y qué nos queda de todo esto? ¿Una carga más a cuestas? ¿Un camino que siempre tendremos que volver a recorrer, huyamos a donde huyamos? ¿Una esperanza? ¿Una desilusión? ¿O quizás una historia que se dejó a medias, y a la que le quedan aún muchas hojas en blanco, amarillentas y roídas, que aún tienen la esperanza de verse completas de una letra bonita y experimentada?
Toca cerrar una vez más los ojos, refugiarme entre las ruinas del mundo que aún guardo en la memoria y esperar a que los rayos que se filtren por los resquicios de las tejas sean suficiente fuente de calor por una temporada. Siempre he pecado de mala letra.


[Siento el texto de hoy, no estoy realmente inspirada pero era necesario soltarlo]

18.6.11

Tiempo sin reloj.


..estaban girando en círculos. Él comenzaba a marearse, no estaba seguro si por las vueltas vertiginosas o la sonrisa arrebatadora de ella. Lo que fuera que fuese, lo estaba dejando sin aliento. Rozarla a ella era como rozar la felicidad, agarrarla de la mano y no tener ganas de soltarla jamás. Y el aroma a bizcocho recién sacado del horno embriagaba el aire. Y ella reía, arrugando su pequeña nariz y achinando los ojos, como una niña pequeña. Él comienza a sentirse ligero, tropieza, la arrastra tras de sí, y tras unos segundos de confusión, gravedades indescifrables, acaban tirados en el suelo riendo a carcajadas, liberados..
Entre risas, sus ojos se encuentran y las respiraciones se cortan de golpe. Un escalofrío inesperado los envuelve a los dos, una atracción electizante, los pelos de punta, las sonrisas congeladas, y la distancia se acorta de golpe, y los labios se juntan, las lenguas se lamen y las sonrisas se ensanchan. Ruedan abrazados, los latidos no se atienen a razones, los relojes pierden las horas y las explicaciones se vuelven extrañamente innecesarias.

6.5.11

Tan..


Tú, con tu ritmo particular, tan irregular y descontrolado. Tu humor de perros y tus sonrisas torcidas, tus altibajos, siempre tan oportunos, tus maneras, tan tuyas..
Por mucho que lo intente, te me escapas siempre de las manos. Y no es que no le ponga ganas, es que eres tú, que no te apetece que te alcancen, que pongan orden a tu caos, que controlen el propio ritmo de tus latidos.
Y yo que le voy a hacer, si así eres perfecto, tan cerca y tan inalcanzable a la vez, tan mío y tan extraño. Tan tú..

26.2.11

(:

Acabó de subir a trompicones la escalera y miró a su alrededor embelesada. Hacia tantos años que no visitaba ese lugar, tantos recuerdos, tantos rincones que escondían tantas historias.. Los rayos del sol se filtraban por las rendijas de la maltrecha madera. Las telarañas estaban por doquier, el polvo era ya una masa compacta que bien podría tener ya vida propia.
Julia recordó las tardes que pasaba allí cuando era tan sólo una niña. Perdía la noción del tiempo rebuscando entre tanto trasto que ya no servía a nadie. Pero todo lo que allí había tenía memoria, y a ella le gustaba buscarles sentido, ponerles nombre, crearles una historia, quizás no tan desacertada comparada con la realidad.
Se acercó a uno de los rincones de la buhardilla y se sentó en el polvoriento suelo, cruzando las piernas. Con cierta reserva alargó la mano hacia unos viejos libros y comenzó su exploración. Echaba de menos aquel antiguo ritual, superó su conmoción y fue llenándose de valor. Pronto estaba explorando un viejo baúl, con la emoción a flor de piel, ajena al avance de la tarde.
-       -   Quizás esto te sirva de ayuda.
Sorprendida levantó la vista de un viejo álbum y entrecerró los ojos ante el resplandor de un candelabro igual de polvoriento que todo lo demás. No se había dado cuenta de que el cuarto estaba en penumbra y que estaba forzando la vista demasiado. Pablo le sonrió desde arriba y tomó asiento a su lado sin decir palabra. Miró por encima del hombro de ella el viejo álbum, tras lo que él también se dispuso a rebuscar entre los viejos recuerdos, relatándole gran parte de la verdadera identidad de aquellos objetos abandonados a la suerte del tiempo. Julia se sorprendió a sí misma escuchando aquellas historias tan cercanas a él y se dio cuenta con pesar que la diferencia de edad era en realidad un gran abismo entre ellos dos. A la luz mortecina del candelabro observó las arrugas que comenzaban a surcar el rostro de él y sintió el impulso de acariciarle las mejillas, de borrarle esa tristeza tan profunda de sus ojos a pesar de la sonrisa que permanecía siempre en sus labios.
Mientras él contaba feliz sus batallitas ella no pudo contener el impulso de acercársele y plantarle un beso cerca de su comisura derecha. Él, sorprendido al principio, acabó por curvar aún más ésta hacia arriba.

5.1.11

Pobres tristes payasos..



Un cruce de miradas en el momento menos oportuno. Una sonrisa furtiva que se equivocó de destinatario. Un gesto, un pestañeo, una respiración entrecortada y todo vuelve..
Imágenes desteñidas que les guiñan los ojos, y ellos, heridos, tristes payasos, hacen como si nada. Bajan los ojos, disimulan el recuerdo de aquella vida tan dulce que parece no haberles pertenecido jamás, y juegan.. Comienzan a moverse según lo establecido, como unas marionetas al mando de unos dedos crueles, maltrechos por una historia inhumana. Bailan con las cabezas altas, sonríen.. En el escenario, en las gradas, hasta alli fuera! Perfecta actuación, bendito circo..  Bravo por ellos!

14.11.10

Echándote de menos..

Tengo ganas de que vengas un ratito y me quieras, aunque sea sólo un poco.. Estos días tan extraños me piden a gritos una de esas enormes tazas de té humeante que me solía tomar contigo entre tímidas sonrisas, cuando me mirabas por debajo de las pesañas con aquella expresión tan tuya.. Esas horas que se hacían tan cortas junto a tí, conversaciones de todo y de nada, de tí y de mí, de nosotros a veces..
Sigo sobreviviendo, pero se me hace más difícil de lo que creía, hasta el corazón lo tuve que colgar a secarse. Pobre.. Me ha llegado incluso a entrar miedo de que comenzara a cubrirse de moho de tanto llanto..
Sólo ven un ratito, así se me contagia tu sonrisa y vamos a desafiar el frío tomados de la mano, como aquellas tantas veces.. (:




[...]

30.8.10

Contra las reglas



Miró por tercera vez en diez minutos el gran reloj de pared, testigo mudo de su impaciencia. Se sirvió nervioso otra copa y se hundió en el cómodo sillón de piel. Saboreó despacio la bebida y cerró los ojos intentando relajarse. Arturo era del tipo de personas que tendía a alejar a los demás de sí, sólo para ver si de verdad se iban. Le divertía, simplemente. No tenía problemas para adaptarse a los cambios, y ¿por qué no? a las personas. Y ahora se sentía inquieto, después de tantos años, el método comenzaba a funcionar también con ella. Se le estaba yendo de las manos, y esta vez no lo había previsto. Se tensó en un ataque de furia y lanzó con rabia el vaso contra la pared. Apretó los puños mientras éste se hacía añicos en el suelo, dejando tras de sí unas marcas profundas en la pared, como las que él comenzaba a sentir en sus propias carnes.

19.8.10

Encuentro (casual)

Aquel día por mucho que intentaba concentrarse en aquellos papeles, algo se lo impedía. Además del cansancio acumulado durante días se sentía inquieta y el café cargado no la ayudaba precisamente. Se quitó las gafas y se pasó las manos por el pelo intentando despejarse la mente.
-Quizás un buen desayuno te ayude.
Levantó sorprendida la cabeza y su mirada se encontró con la de un joven sonriente y jovial. Portaba una bendeja con tostadas, zumo y más café. Tampoco se le pasó por alto el detalle de la rosa, perfectamente postrada sobre una servilleta.
-Soy Lucas - inquirió el muchacho mientras comenzaba a disponer las cosas sobre la mesa evitando el desordenado papeleo de ella, trabajo extra en su hora de descanso.
-Pero yo no.. - comenzó ella titubeante. Miró hacia el fondo del local. Pedro, el dueño, parecía tranquilo manteniendo una agradable charla con unos clientes, al percibir la mirada de ella le sonrió y le guiñó un ojo en un intento de tranquilizarla. Marina frunció la frente y miró decidida al muchacho que en ese mismo momento se estaba sentando en su mesa. - No te pedido esto y además..
-Pero yo sí - la interrumpió él resuelto mientras le tendía la rosa. - En vez de discutir sobre lo caradura que soy, ¿por qué no aceptas esto como un obsequio y te relajas aunque sea durante media hora? ¿O es que nunca te relajas? - inquirió divertido mientras la escrutaba con los ojos entrecerrados.
Marina estaba perpleja, pero se sintió hechizada por aquella mirada. Pensó algó para sí misma, y acabó sonriendo a su pesar.

4.7.10

Volver..

La quería.. Era amor a primera vista, a última vista, a cualquier vista..
Clara lo pensó en cuanto vio cómo la observaba desde lejos con sus pequeños ojos oscuros entrecerrados. Era como si estuviera sorprendido de la presencia de ese ser de una rareza tan extraordinaria, de una inocencia y fragilidad tan aparentemente engañosas.
-Se alegrará de volver a verte - dijo sobresaltándole.
-¡Clara! Perdona, no me había dado cuenta de que.. - ella lo interrumpió con un gesto restándole importancia. Se volvió y miró en la misma dirección que él. Ella, su pequeña Julia, estaba chapoteando en la orilla del mar como si hubiera vuelto dos décadas en el tiempo. A Clara la sorprendía que después de tantas cosas pasadas su hermana hubiera conservado a la niña despreocupada y feliz que siempre la había identificado. Se volvió hacia él y observo divertida la admiración que había en sus ojos y no pudo sino advertir nuevos cambios, no se atrevía a especificar si buenos o malos.
-No te engañes, - le advirtió. - Hay mucho más allá de lo que ves. Se ha vuelto muy compleja estos últimos años, aunque no lo demuestre.
- Me sorprendería enormemente si eso no fuera así - afirmó él ensanchando su media sonrisa.

18.6.10

Quizás.

Y qué. Intenté encontrar algo que me uniera más a tí, que salvara las distancias y nos volviera menos desconocidos, pero no lo conseguí. Y es que necesito flores en la cama, de esas miradas que lo dicen TODO y NADA, lunas que me guiñen sonrisas torcidas, soles que inunden todas mis mañanas, abrazos eternos bajo la lluvia. NECESITO puntos suspensivos, muchos, que den lugar a la duda... o a la magia. Sí. Eso es lo que quiero. MAGIA.

Siento que ciertas despedidas no me duelan. Quizás soporte mejor los golpes. No sé.

Nunca pedí deseos. Quizás empiece a hacerlo ahora.. En voz alta mejor. Lo convencional nunca funcionó ;)

16.6.10

Tan.. ella.


En las noches de interminables e infinitos sueños se tumbará en cualquier parte e inventará nuevos cielos dibujando con su pequeños dedo nuevas estrellas y constelaciones.. Imaginará tu rostro perdido entre recuerdos de antaño y te acariciará tan suavemente que sólo sentirás un pequeños cosquilleo, dulce y mágico, como lo es sólo ella.
Recordará historias guardadas en el fondo del cajón, palabras pronunciadas a deshora y destiempo, y sonreirá a sabiendas de que en algún lugar, alguien sigue guardando el amanecer, SU amanecer, bajo la almohada, y lo besa justo en el momento en el que ella cierra los ojos y se pone a inventar.. Cielos, estrellas soles, mundos, universos.. Todo nuevo, del color que ella decida, y del orden que sólo ella considere oportuno. Y ese alguien acabará el beso en una sonrisa.. Dulce y mágica, como lo es sólo ella.

21.1.10

A la de dos..



Siempre al revés del mundo, siempre " a la de dos"
Como niños enamorados de la lluvia, del mar, de la luna, del sol.. Saludando al amanecer con besos , abrazos y promesas de"por siempre jamás"
Si el mundo se rompía, se agarraban de la mano y volaban juntos hacia ésa, SU luna, la que acariciaban desde el balcón cada noche a las tres y catorce..
Y de fondo siempre la misma canción, la misma cinta en el tocadiscos acumulando motas de polvo, orgullosa de ser la banda sonora de aquella historia.. tan dulce, tan.. irreal..

29.12.09

Sólo por hoy.


Su sonrisa se ensancha sobre su rosto en cuanto su nariz toca el frío cristal.
Sus ojos se iluminan a causa del blanco centelleante que cubre las calles.
Apenas le da tiempo a coger el abrigo y la bufanda cuando sale corriendo de la casa.
Rie feliz mientras los copos de nieve juegan felices en sus pestañas y el frío le tiñe las mejillas de un rojo suave.
Comienza a dar vueltas vertiginosas con el rostro alzado hacia el cielo, dejándose llevar mientras cierra los ojos.
Por hoy vuelve a ser la niña de hace años.
Por hoy olvida la rutina y se permite soñar.
Sólo por hoy puede ser ella misma.
Sin tapujos.
Sin sentir vergüenza de sentirse feliz.