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6.4.09

..¿Por qué no vuelves?..






Entró corriendo, tiró las llaves sobre la mesa y dejó la puerta abierta. Su corazón le latía con fuerza, como si quisiera escapar de su pecho. Una enorme sonrisa en su rostro la dilataba y estaba consciente de que sus ojos incluso tenían otro color por el brillo que los llenaba.

Sabía dónde lo encontraría, corrió de puntillas sin hacer ruido.

Pero en el momento en el que llegó al cuarto se quedó inmóvil en la puerta, congelándosele el gesto en el rostro. La maleta sobre la cama, la ropa esparcida aquí y allá... y él.

Él estaba allí de pie, de espaldas a ella, a medio vestir. Sabía que ella lo observaba, sus hombros tensos lo delataban, pero permaneció callado, no se dio la vuelta, no quiso mirarla.

Julia sintió que el corazón se le congelaba en el pecho, quiso respirar, pero sus pulmones no encontraron aire con que llenarse. No estaba preparada para eso en ese momento. Ni en cualquier otro si lo pensaba bien.

Observó cómo él terminaba de recoger sus cosas sin decir nada. Su mente había dejado de funcionar, sólo sabía que había ocurrido. Sabía que no volvería a despertarse nunca más junto a él.

Al fin, él cerró la maleta, la aferró con fuerza y se dio la vuelta. Sus miradas se encontraron pero ninguno pronunció ni una palabra, aunque millones pugnaran por sali. Después de lo que pareció una eternidad él caminó hacia la puerta. Julia cerró los ojos mientras pasaba junto a ella apenas rozándola, desapareciendo por el pasillo sin un adiós, sin una sonrisa tranquilizadora.

Se dejó caer, dejando que sus pulmones se llenaran de aquel aire ahora vacío, seco y áspero. No lloró. No pudo. No quiso. Las lágrimas ultimamente no servían de nada. Se abrazó a sí misma contamplando el enorme vacío en aquella habitación. El enorme vacío que había quedado dentro de ella. No quería acerse a la idea de compartir aquello sin él...

23.2.09

..Con los ojos cerrados huyendo del destino..



-Ella nunca esperó a nadie.
-¿Por qué? - preguntó él abrazándola.
-Nunca le encontró sentido supongo - dijo encongiéndose de hombros dejando vagar su mirada en el cuadro a medio hacer.
-¿Y a ella tampoco la esperaron? - quiso saber Álex.
Julia calló, parecía concentrada en la pintura, sopesando mentalmente cuáles serían las siguientes pinceladas. Al fin contestó bajito:
-A ella sí la esperaron, pero nunca fue a su destino. Tenía miedo.
-¿Miedo de qué?
-De que la quisieran.



9.1.09

..Tormenta..




-¿Y ahora qué toca?
-La lluvia en la ventana.
Sonríe y la deja seguir concentrada en su trabajo. Lleva horas mirándola y todavía no se ha cansado. Ha tomado la decisión de que siempre que amenace la tormenta vendrá para contemplar esa forma tan encantadora en la que su pelo le cae sobre los ojos, nublándole la vista.
Siente el olor penetrante a café en el aire. Su sonrisa se ensancha. Sale de la habitación.
Ella mira cómo la puerta se cierra tras él. Sus ojos brillan de felicidad. Intenta concentrarse en su dibujo. Le falta un poco de sombras, pero con él alli a su lado se ve todo tan luminoso... Enciende un cigarrillo y se reclina en el asiento permitiendose a sí misma sonreír ampliamente. Pronto el sonido de las gotas en su ventana la distraen nuevamente y centra todos sus sentidos en el cielo oscurro de allí fuera.

Unas palabras en su oído la sacan de su ensimismamiento. Ese aliento en su nuca la impulsaa cerrar los ojos. Cuando los abre él está frente a ella, sonriendo. Hasta entonces nunca había notado la humedad que aparentaban esos labios, pidiendo a gritos ser devorados. Sus ojos centelleantes buscan su mirada. Es conciente que acaba de olvidar la pregunta que le acaba de hacer, bajito, entre susurros, sólo es consciente de que sus labios se acaban de mover de forma acompasda, comprimiendo el aire que hay entre los dos.

Y así, cayó en la cuenta... Algo peor que la tormenta de alli fuera acababa de surgir...
Bella se había enamorado de la Bestia...