5.10.11

Ausencia.


 La luz de la televisión se proyectaba por todo el cuarto, creando formas grotescas a su alrededor. Él miraba con desinterés un programa absurdo, de los que echan de madrugada. Parecía no ser consciente de lo que allí sucedía, pero no se sentía con fuerzas de apagarla, sabía que no podría conciliar el sueño hasta avanzada la noche.
 Sorbió un largo trago de su té ya templado y cerró los ojos por unos instantes. Ella odiaba las infusiones. A él en realidad hacia mucho que no le agradaban, pero se las seguía tomando, quizás sólo para hacerla rabiar. 
Miró el cuarto medio en penumbra y se le encogió el estómago. Hacía ya meses que el silencio le mataba, aquel reducido espacio le ahogaba, le quedaba enorme sin ella. La había convencido de que era una revoltosa, de que invadía su espacio y que solo respiraría mucho más tranquilo. Era mentira, en parte fue consciente de ello cuando ella decidió darle ese placer. 
 Tras la abrupta separación siguieron viéndose, cual amantes furtivos, haciéndose rabiar mutuamente. No podían permanecer juntos mucho tiempo sin recurrir a las discusiones de siempre, por lo que los encuentros se fueron sucediendo cada vez menos y fueron más violentos. Con la llegada de septiembre ella hizo las maletas y emprendió viaje.  Una distancia de cientos de kilómetros terminó por no solucionar nada.
 Él vive absorto en un mundo hecho de su ausencia, y ella, en algún lugar vive sabiendo que hace falta entre sus brazos, invadiendo su espacio.

22.9.11

Viajes a la luna..



Patear miles de mundos, universos inmensos.. recorrer caminos deshabitados, distancias impensables.. y llegar con el corazón en un puño y las emociones a flor de piel.. 
Es el simple hecho de necesitar alejarse de todo y a la vez sumergirse en un mundo lejano, guardado en la memoria, cubierto de polvo. Una historia antigua, mágica, incomprensible y abandonada.
Descubrir que la memoria juega malas pasadas, que el peso y el paso de los años ha hecho de las suyas y encontrarme de pronto impotente ante algo que consideraba tan real y perfecto, tan mio y tan nuestro, y ver que tan sólo quedan las ruinas, las ausencias y el olvido.. que la imaginación ya no sirve de mucho y que hemos dejado de ser hace demasiado tiempo lo que un día pudimos haber sido, ya no lo recuerdo.
Y constatar que las raíces han sido arrancadas de cuajo, que ya nada es realmente nuestro, que la pérdida pesa más de lo debido. No pertenecer a ningún lugar en concreto, y darlo por hecho como algo natural, como una historia más, simple y común.
¿Y qué nos queda de todo esto? ¿Una carga más a cuestas? ¿Un camino que siempre tendremos que volver a recorrer, huyamos a donde huyamos? ¿Una esperanza? ¿Una desilusión? ¿O quizás una historia que se dejó a medias, y a la que le quedan aún muchas hojas en blanco, amarillentas y roídas, que aún tienen la esperanza de verse completas de una letra bonita y experimentada?
Toca cerrar una vez más los ojos, refugiarme entre las ruinas del mundo que aún guardo en la memoria y esperar a que los rayos que se filtren por los resquicios de las tejas sean suficiente fuente de calor por una temporada. Siempre he pecado de mala letra.


[Siento el texto de hoy, no estoy realmente inspirada pero era necesario soltarlo]

18.6.11

Tiempo sin reloj.


..estaban girando en círculos. Él comenzaba a marearse, no estaba seguro si por las vueltas vertiginosas o la sonrisa arrebatadora de ella. Lo que fuera que fuese, lo estaba dejando sin aliento. Rozarla a ella era como rozar la felicidad, agarrarla de la mano y no tener ganas de soltarla jamás. Y el aroma a bizcocho recién sacado del horno embriagaba el aire. Y ella reía, arrugando su pequeña nariz y achinando los ojos, como una niña pequeña. Él comienza a sentirse ligero, tropieza, la arrastra tras de sí, y tras unos segundos de confusión, gravedades indescifrables, acaban tirados en el suelo riendo a carcajadas, liberados..
Entre risas, sus ojos se encuentran y las respiraciones se cortan de golpe. Un escalofrío inesperado los envuelve a los dos, una atracción electizante, los pelos de punta, las sonrisas congeladas, y la distancia se acorta de golpe, y los labios se juntan, las lenguas se lamen y las sonrisas se ensanchan. Ruedan abrazados, los latidos no se atienen a razones, los relojes pierden las horas y las explicaciones se vuelven extrañamente innecesarias.