9.1.09

..Tormenta..




-¿Y ahora qué toca?
-La lluvia en la ventana.
Sonríe y la deja seguir concentrada en su trabajo. Lleva horas mirándola y todavía no se ha cansado. Ha tomado la decisión de que siempre que amenace la tormenta vendrá para contemplar esa forma tan encantadora en la que su pelo le cae sobre los ojos, nublándole la vista.
Siente el olor penetrante a café en el aire. Su sonrisa se ensancha. Sale de la habitación.
Ella mira cómo la puerta se cierra tras él. Sus ojos brillan de felicidad. Intenta concentrarse en su dibujo. Le falta un poco de sombras, pero con él alli a su lado se ve todo tan luminoso... Enciende un cigarrillo y se reclina en el asiento permitiendose a sí misma sonreír ampliamente. Pronto el sonido de las gotas en su ventana la distraen nuevamente y centra todos sus sentidos en el cielo oscurro de allí fuera.

Unas palabras en su oído la sacan de su ensimismamiento. Ese aliento en su nuca la impulsaa cerrar los ojos. Cuando los abre él está frente a ella, sonriendo. Hasta entonces nunca había notado la humedad que aparentaban esos labios, pidiendo a gritos ser devorados. Sus ojos centelleantes buscan su mirada. Es conciente que acaba de olvidar la pregunta que le acaba de hacer, bajito, entre susurros, sólo es consciente de que sus labios se acaban de mover de forma acompasda, comprimiendo el aire que hay entre los dos.

Y así, cayó en la cuenta... Algo peor que la tormenta de alli fuera acababa de surgir...
Bella se había enamorado de la Bestia...

21.12.08

...


Le gustaba escribir historias...
Y a veces, de noche, mientras ella se hacía la dormida, se las susurraba al oído...
En el fondo sabía que le escuchaba, pero ninguno de los dos lo pronunciaba nunca en voz alta... Era como un secreto que los dos habían acordado mantener en silencio...
Creo que se las contaba con la esperanza de que algún día ella se enamoraría de él, y el brillo en sus ojos le haría recordar como era aquella sensación...
Pero sus sentidos adormecidos a veces no comprendían el significado de las historias que él le susurraba... Y su canto a la luna no fue suficiente para mantener viva la llama que los unía...
Los dos fueron siempre dos solitarios que buscaban el uno en el otro el calor humano en un intento de mitigar el dolor... así lograban sentirse llenos de vez en cuando... Pero no era amor... Lo sabían mejor que nadie, y aún así lo disfrazaban en los sonidos de las teclas del piano en la habitación vacía, en los rayos de luna que acariciaban sus fríos cuerpos, en los besos sin sabor de los que se cubrían...
Sabían que nadie les esperaba en ningún lugar... Se calentaban los pies por las noches y de día dejaban que el frío se expandiera hasta su alma... Y llegó el punto en el que ninguno de los dos pudo sentir el calor en sus cuerpos...
Él ha dejado de escribir historias... de hecho creo que no se acuerda que una vez le gustó escribir... Y la pluma descansa solitaria entre un montón de papeles desordenados, llenos de tachones... En mucho tiempo... nadie descubrirá la magia que esta esconde...



(gracias al cuento de Caperucita de Dara Scully, me llegaron a la memoria muchos recuerdos... y con ellos este texto, que no me termina de gustar, pero que esconde muchas cosas detras...)

8.12.08

Nuevas vueltas de tuerca


¿De qué sirve echar el tiempo atrás si las decisiones ya estás tomadas?

Ya veo que nada está en mis manos... El tiempo se escrurre entre mis dedos como arena... Y los recuerdos son sólo niebla que traspasa mis entrañas...

Quise salvarte y me olvidé de mi misma... Terminé atrapada entre la espada y la pared y ya nada alrededor tuvo sentido...

No quiero hablar... fueron demasiadas palabras sin sentido... No gastes saliva cuando no tienes qué decir... No consumas el poco aire que me queda... Deja que mis pulmones aguantes un poco más... 

Caminaré las calles mojadas y la lluvia borrará todos los restos que dejaste esparcidos en mi vida... 

Ya no sé si soy yo, o son las circunstancias... Pero en estos meses cambié... No sé si para mejor o peor, sólo sé que es diferente...