19.8.10

Encuentro (casual)

Aquel día por mucho que intentaba concentrarse en aquellos papeles, algo se lo impedía. Además del cansancio acumulado durante días se sentía inquieta y el café cargado no la ayudaba precisamente. Se quitó las gafas y se pasó las manos por el pelo intentando despejarse la mente.
-Quizás un buen desayuno te ayude.
Levantó sorprendida la cabeza y su mirada se encontró con la de un joven sonriente y jovial. Portaba una bendeja con tostadas, zumo y más café. Tampoco se le pasó por alto el detalle de la rosa, perfectamente postrada sobre una servilleta.
-Soy Lucas - inquirió el muchacho mientras comenzaba a disponer las cosas sobre la mesa evitando el desordenado papeleo de ella, trabajo extra en su hora de descanso.
-Pero yo no.. - comenzó ella titubeante. Miró hacia el fondo del local. Pedro, el dueño, parecía tranquilo manteniendo una agradable charla con unos clientes, al percibir la mirada de ella le sonrió y le guiñó un ojo en un intento de tranquilizarla. Marina frunció la frente y miró decidida al muchacho que en ese mismo momento se estaba sentando en su mesa. - No te pedido esto y además..
-Pero yo sí - la interrumpió él resuelto mientras le tendía la rosa. - En vez de discutir sobre lo caradura que soy, ¿por qué no aceptas esto como un obsequio y te relajas aunque sea durante media hora? ¿O es que nunca te relajas? - inquirió divertido mientras la escrutaba con los ojos entrecerrados.
Marina estaba perpleja, pero se sintió hechizada por aquella mirada. Pensó algó para sí misma, y acabó sonriendo a su pesar.

4.7.10

Volver..

La quería.. Era amor a primera vista, a última vista, a cualquier vista..
Clara lo pensó en cuanto vio cómo la observaba desde lejos con sus pequeños ojos oscuros entrecerrados. Era como si estuviera sorprendido de la presencia de ese ser de una rareza tan extraordinaria, de una inocencia y fragilidad tan aparentemente engañosas.
-Se alegrará de volver a verte - dijo sobresaltándole.
-¡Clara! Perdona, no me había dado cuenta de que.. - ella lo interrumpió con un gesto restándole importancia. Se volvió y miró en la misma dirección que él. Ella, su pequeña Julia, estaba chapoteando en la orilla del mar como si hubiera vuelto dos décadas en el tiempo. A Clara la sorprendía que después de tantas cosas pasadas su hermana hubiera conservado a la niña despreocupada y feliz que siempre la había identificado. Se volvió hacia él y observo divertida la admiración que había en sus ojos y no pudo sino advertir nuevos cambios, no se atrevía a especificar si buenos o malos.
-No te engañes, - le advirtió. - Hay mucho más allá de lo que ves. Se ha vuelto muy compleja estos últimos años, aunque no lo demuestre.
- Me sorprendería enormemente si eso no fuera así - afirmó él ensanchando su media sonrisa.

18.6.10

Quizás.

Y qué. Intenté encontrar algo que me uniera más a tí, que salvara las distancias y nos volviera menos desconocidos, pero no lo conseguí. Y es que necesito flores en la cama, de esas miradas que lo dicen TODO y NADA, lunas que me guiñen sonrisas torcidas, soles que inunden todas mis mañanas, abrazos eternos bajo la lluvia. NECESITO puntos suspensivos, muchos, que den lugar a la duda... o a la magia. Sí. Eso es lo que quiero. MAGIA.

Siento que ciertas despedidas no me duelan. Quizás soporte mejor los golpes. No sé.

Nunca pedí deseos. Quizás empiece a hacerlo ahora.. En voz alta mejor. Lo convencional nunca funcionó ;)